¡Vaya manera de enredarlo todo! Se necesita de muchas cosas para dividir a una sociedad, especialmente desde el ámbito de la autoridad. A menudo, en los gobiernos, se contrata a gente con suficiente sensibilidad para evitarle a la autoridad en turno problemas o complicaciones.
Enfrentarse a gremios profesionales, a cámaras empresariales, a estudiantes, a amas de casa, a partidos políticos, a personas comunes y corrientes, no es una tarea fácil. Se requiere realmente de un ejercicio muy intenso de malos entendidos, de infortunios y de desencuentros, para pelearse con todos al mismo tiempo.
Todo eso produjo la imposición de construir el "paso deprimido" -obra con la que yo siempre estuve de acuerdo hasta el día en que decenas de arquitectos, expertos, profesionistas, ambientalistas y demás, dieron su opinión contraria y negativa para el proyecto. La diferencia es que yo si hice caso, la distancia que puse de esa idea -"mi idea"- es porque ignoraba que tal propuesta violaba ordenamientos y, además, estaba reñida con la realidad.
Usualmente un gobierno no hace eso que yo hice. A veces son sordos. Al menos, no es su principal motivación. Por eso asombra la capacidad que han tenido en el Ayuntamiento de Mérida para enemistarse, primero, con sus aliados, con sus amigos, con sus seguidores, para luego continuar del mismo modo, alejándose de la sociedad.
¿A qué hora nos perdimos?
Yo solo alcanzo a entender que unos nos alejamos porque vimos escasa interlocución. Cero apertura y, por supuesto, escaso apoyo a las ideas sensatas. Pareciera que les basta solos con quienes se subieron al barco. Nunca miraron a su alrededor para saber si todos estaban en el mismo lado y, lo peor, si los que estaban eran capaces de enfrentar vendavales, tormentas como las que ahora viven en el ámbito municipal.
Si me asombra. Si me llama la atención. Llegar a una bifurcación y escoger por el camino sin retorno... me parece que es una mala elección.
Ya los aliados, los amigos, las cámaras, los grupos, las sociedades, los equipos, los seguidores...los colegios, todos, ya nos fuimos. ¿Quiénes se quedaron?
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