jueves, abril 21, 2011

Congruente como pocos: descanse en paz mi amigo Cachicha


Hay ángeles sin pelo en el
 cielo -Pancho Cachondo

Al escribir estas líneas, profundamente conmovido por un trágico suceso, en este Jueves Santo quiero dejar testimonio de mi amistad con Rafael Castilla Peniche, quien este día ha muerto víctima de un infarto al miocardio, que lo llevó después a colisionar con su automóvil en una de las avenidas de esta ciudad de Mérida.

Rafael, "Cachicha" como le decíamos cariñosamente sus amigos, siempre me pareció una persona congruente, que gustaba mucho de apegar su vida en el servicio público, a la rectitud que él exigía de los demás. El predicaba con el ejemplo, en particular por ser funcionario público.

Persona que vivió con modestia, aunque con recursos amplios, dedicó parte de su vida a la política, etapa en la que lo conocí como diputado federal, al que entrevistaba siempre que llegaba de la ciudad de México, cuando en el aeropuerto meridano cubría la fuente para el Diario de Yucatán.

Rafael siempre tenía un comentario importante, una vivencia especial, una anécdota curiosa, que lo hacía ser un personaje de los que uno quiere rodearse por siempre atesorar conocimientos y dejarnos un aprendizaje. Así lo conversé con varios amigos que me llamaron al correr como reguero de pólvora la mala noticia, en pocos minutos, mientras redacto estas tristes líneas. De hecho, este mismo día, como prueba de su congruencia, aparece en el Diario de Yucatán un muestra de su decencia en la sección "voces del público", que se puede consultar en este enlace.

Estudioso como pocos de la doctrina panista, de la reforma de estado, de la Constitución, pero más versado en cómo se debería traducir ésta conducta en los actos diarios de la vida de un político, "Cachicha" solía contarme las experiencias más interesantes que vivía en la Profeco, de la que era delegado. Siempre lo hacía con el orgullo por delante de haber resuelto algún problema a alguien...de haber logrado que una empresa le cumpliera a quien había sido afectado.

De hecho, gustaba de relatar anécdotas que ponían bien a las empresas que cumplían a sus consumidores, que los respaldaban, ante una eventualidad. Eso le gustaba, servir.

Hoy Rafael Castilla Peniche, político transparente, que no dudaba en ofrecer su número de celular personal en las entrevistas -públicamente- para atender a quien lo necesitara, un baluarte importante en la historia del PAN se ha ido y eso significa una gran pérdida social.

Pocos como él, que sabían, que leían, que se informaban, que gustaban de predicar con el ejemplo, tenían tanta autoridad moral para hablar de muchos temas. Del voto de los mexicanos en el extranjero, Rafael hizo un apostolado, como lo repitió cuando pugnó por la reelección municipal, pero más por el tema de las alianzas, del que era un convencido.

Rafael solía tomar café por las noches, en algún Starbucks, al que llegaba en su modesto Tsuru de funcionario, aunque él tenía un viejo Mercedes Benz, color gris. Era yo muy afortunado de coincidir con él porque la noche "pintaba" de información poco conocida por los demás.

En más de un ocasión pasó por mi, a mi casa, para invitarme a cenar a "taquitos PM", donde le gustaba acudir, porque incluso, era bienvenido por los meseros. En otras ocasiones, al salir de su trabajo en la Profeco, salíamos a comer "entre las 3 y media y cuarto para las cuatro", en una precisión que tenía la intención de que yo acudiera al lugar acordado, antes de que él llegara, para poder pedir su "value lunch" con salmón o una ensalada césar con pollo a la parrilla...

Era sin duda un personaje con el cual uno debe volverse oído, escucha, oreja por completo, para aprovechar su siempre importante plática.

Gracias a él, conservaba para mi algunos de los acontecimientos que se suscitaban en la vida interna de su partido. Había muchos hechos relevantes, que él me confiaba, a sabiendas de que no trascenderían por ser asuntos en los que él tomaba parte. Siempre eran asuntos importantes, relevantes para la vida política local.

Le preocupaba el futuro del PAN, el futuro de Mérida, el de México, el de nuestra sociedad. Consideraba que se podía hacer algo, bajo ciertas premisas. No ocultó el buen trato que recibió del gobierno de Yucatán (priísta) a diferencia del que le dispensó el gobierno panista en la alcaldía de Mérida hasta el año pasado... pero no para él, sino para la Profeco.

La personalidad de Rafael Castilla estuvo presente no solo en su vida política o de funcionario, sino en su vida privada. Preocupado en ocasiones por su negocio de combustible, me compartió algunos problemas que, estoy seguro, no llegaron a resolverse.

La gasolinera “La completa” -en la avenida Canek- era su orgullo, por cuanto en ella se garantizaba a la gente recibir los litros completos a la hora de llenar el tanque. Y no porque fuera el delegado de la Profeco sino porque él, como persona, consideraba que así se debía servir a la gente, dándole los litros que está pagando.

Del mismo modo se llenaba la boca de gusto cuando relataba de cuánto fue el reparto de utilidades de su personal, incluso, de la persona que lo asistía en la limpieza de su domicilio. Reprobaba que, por este concepto, en varios restaurantes de Mérida se pagara al personal verdaderas miserias. Era un tema recurrente en él, porque no concebía que a los más afectados se les retribuyera con tan poco. Por eso me caía bien, porque sin duda, con su relato, me dibujaba al empresario promedio que conozco y él era todo lo contrario. Justo con su personal, atento con las personas, y sobretodo, congruente.

 Aunque lleno de amigos, "Cachicha" muere solo; su personalidad, su carácter, su trato, lo hicieron atesorar amigos, pero nada más. Para su adorada hija, mi pésame. Su vida privada, por respeto a él, seguirá siendo privada y como amigo solo puedo referirme a su preocupación constante por su salud, por tomar vitaminas, por hacer algo de ejercicio, por bajar unos kilogramos y por continuar con su nueva pasión, la natación, que lo empezó a dejar más delgado.

La partida de Rafael es una pérdida para la política de Yucatán, para el Partido Acción Nacional (tan escaso de gente decente y congruente) pero lo es más para México. En el ámbito Federal tenía muchos amigos, en especial en la Profeco, cuya delegación tendrá una ausencia muy importante, quizá la más importante en el país. Pocos son los funcionarios que procuran tener sus dependencias en orden, en especial cuando carecen de recursos. Rafael lo hacía a pesar de todo.

Pierdo yo, porque ya no podré compartir con un buen amigo un vaso de café en el Starbucks, mientras me nutría de sapiencia en todos los sentidos. Sirva este testimonio para dejar constancia de lo afortunado que fuí al conocerlo. Descanse en paz mi amigo "Cachicha".

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