miércoles, marzo 30, 2011

Mérida, gobernada por ecocidas


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Mérida pierde todos los días en muchos sentidos. Pierde en su calidad de vida cuando las autoridades permiten la edificación de obras que a todas luces violan cualquier norma.

Mérida pierde cuando a la alcaldía llega gente tan llena de compromisos, con tantas deudas pendientes, y con tantos patrones a quién obedecer, que debe someterse a lo que los demás le exijan, traicionando a la ciudad y a nosotros, los electores.  

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Mérida pierde cuando sus autoridades engañan al pueblo con dictámenes que, supuestamente avalan biólogos y expertos, que ordenan o permiten, talar árboles.

Fundamentan sus afirmaciones seguramente en sus conocimientos, a lo mejor... pero a lo mejor... no se basan más que en la necesidad de atender las peticiones que le llegan a su jefa... en este caso, a la alcaldesa de Mérida. 

Es muy triste pero así es. No podemos confiar en lo dictaminan porque ya los conocemos. Esto quizá sea un calificativo del autor, pero también puede ser una realidad. Una sospechosa realidad.

La mula no era arisca...

Hay sobradas razones por su actuar, pero la realidad salta a la vista cuando tras la tala de árboles "florecen" anuncios espectaculares o se "descubren" fachadas de edificios.

¿Más pruebas quieren que estas fotografías?
En las fotografías se pueden apreciar dos ejemplos claros. Los árboles de arriba que tapan algunos letreros, súbitamente cedieron ante la sierra de los poderosos intereses de quienes ahí se anuncien... que consideraron que tales obstáculos no podían seguir ahí.
Ahora ya se pueden ver los anuncios sin mayor problema como lo confirma la fotografía de la izquierda.
Dicen que van a reforestar pero no se les puede creer, porque mienten, mienten mucho en todos sus actos. Su actuar, lamentablemente, así lo demuestra.

La autoridad, sometida frente a esos dictados empresariales, acepta hacer "algo"... por cumplir con lo que piden quienes desean que sus anuncios espectaculares deben ser visibles..

Mérida pierde cuando estos veteranos árboles tienen la mala fortuna de quedar en la puerta de un nuevo negocio que, por supuesto, no se ve con esas ramas frondosas... Y perdemos con estas medidas todos los meridanos, seamos o no yucatecos,  porque uno de los atractivos que tuvo esta ciudad fue precisamente el de ser arbolada.

Entonces, el resultado es que autoridades atrapadas por deber favores y malos empresarios, son los que hacen y deshacen en una pobre urbe que de por si, tiene demasiados problemas producto de su crecimiento.

 Y mientras no haya sensatez ni de un lado ni del otro, cada uno continuará haciendo como que no se dá cuenta del daño que hace con su actuar.

 El daño avanza y crece, por todos los cuatro puntos cardinales. No hay quien le ponga frena y los ciudadanos miramos impotentes como esta dupla (malas autoridades y peores empresarios) dan al traste con lo que un día fue un valor o activo en la ciudad.

Mérida requiere de autoridades libres, que no lleguen al poder atadas de manos y que impongan su defensa ante estos malos elementos que fastidian al resto de la sociedad.


Es un problema complejo porque la autoridad cree que debe responder a esos favores, pero se olvida que a quien debe la silla no es al dinero de la campaña sino al voto de los pobres meridanos que, sin saber lo que harían, escogieron a una autoridad que llegó para traicionarlos, para servirse y no para servir a los demás que, creyendo en la persona, la distinguieron con su sufragio.

Falta mucho por decir y nos falta más por ver. 
Las actuales autoridades amenazan con actuar así en diversos frentes: de espaldas al ciudadano.

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