Dime de que presumes y te diré de qué careces...
Parece que así se define lo que ocurre en torno a la reacción que ha ocasionado en las redes sociales, en los medios de comunicación y en otros espacios, el hecho de que una juez haya suspendido la exhibición del documental Presunto Culpable, por la queja de una persona que aparece en el filme, que no dio permiso para que su imagen sea utilizada en la cinta.
El mexicano promedio, indignado de por sí contra el actuar del aparato judicial, se lanzó a las redes por la cabeza de la juez, olvidando que nadie se debe hacer justicia por su propia mano, ya que la abogada está actuando en apego al derecho... aunque no nos guste y el que denuncia sea nada y nada menos, que el personaje más corrupto involucrado en el caso.
Y es que el trámite que cumplió la abogada Blanca Lobo Domínguez es una simple suspensión provisional, que no es un laudo definitivo ni significa que las cosas se queden así. Ya veremos pronto que Presunto Culpable continuará en el cine... sin problema. Antes, los mexicanos veremos satisfecho nuestro morbo de condenar a una profesional que solo cumplió con la ley, de darle entrada a un asunto, sin con eso emitir un veredicto sobre el hecho.
Hoy, el mexicano promedio condena a la juez, la somete a un juicio y la sentencia como culpable, apegándose claramente a lo que el propio filme denuncia: el no respeto a la ley y su manipulación...
Con la vara que mides, serás medido. ¿Quién los entiende? Condenan la ilegalidad y cuando se actúa conforme a derecho, no les parece.
Quieran o no, el asunto es sencillo y no significa para nada censura alguna.
El caso no debe pasar a más: el que denuncia por el uso de su imagen, solo conseguirá una negativa y, por el contrario, logrará que la cinta la vea todo México.
Y esto, no es defenderla a la juzgadora ni tampoco no apoyar la cinta. No se alboroten.
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