Virtudes
Por Armando Escalante Morales
Cada quien tiene su propia manera de calificar el resultado electoral que, a manera de respuesta social, se le dio al Partido Acción Nacional hace unos días. En lo particular, le encuentro muchas, tantas razones que no me alcanzaría el espacio para describirlas todas. Solo hablaré de tres importantes.
La candidata supo convencer incluso a sus más fuertes y recalcitrantes enemigos internos: los “ismos” priístas la apoyaron participando activamente o bien en silencio, salvo un veterano líder que mandó a su hija a tener “su primera vez” en las filas del PAN, en uno de los desatinos más grandes de la historia. Tengo la impresión que Ivonne tomó lo mejor de cada uno de esos grupos para acercarse al triunfo y simplemente desechó lo malo.
En cambio muchos panistas hicieron exactamente lo contrario: sacaron o expulsaron a lo mejor que tenían entre su militancia, y se vanagloriaron de ello. Se preocuparon por cerrarles la puerta y se ufanaron de ponerle doble cerradura para que no pudieran entrar. Eso comenzó desde aquel triste y glorioso día cuando se ufanaron de tener todos los votos del Consejo Directivo estatal, para que todos piensen igual que el gobernador.
La candidata del PRI gana porque convenció a miles de jóvenes y mujeres con su carisma pero sobre todo, con su propuesta que no era otra que cosa de acercarse a la gente. Ser una mujer sencilla le valió duros calificativos pero al final, se impuso el corazón.
Los gestos de prepotencia y burla que caracterizaron al grupo perdedor, el patricista, asomaban en todos sus actos. Cada acción injuriosa orquestada desde el poder hacia el ciudadano indefenso, significó un granito de arena para construir la montaña de ese valor civil para votar contra el PAN, especialmente entre quienes lo habían favorecido. Cada acción indebida, donde unos malos funcionarios se instalaron como los hacedores de todo, marcó la distancia entre el ciudadano y la autoridad. En política, tanto que lo han repetido muchos autores, la forma es fondo. El trato, por tanto, tiene mucho que ver.
El triunfo de la joven priísta se debe al hartazgo de muchos yucatecos que habiendo sido silenciados por el actual gobierno en muchas formas de expresión, decidieron esta vez hacerse escuchar con su voto. La priísta gana porque también supo atraer para su causa, la soledad de quienes de alguna manera estaban inconformes. Ahora la gobernadora en ciernes debe, de la misma manera, rodearse de lo mejor que hay en el actual gobierno y de lo mejor que fue excluído de él.
Los atropellos atribuidos a la familia del gobernador difundidos en tantos medios, probados o no, pero al final y al cabo comentados por la sociedad, fueron un escalón más que construyeron esa elevada escalera que distanció a unos de otros. Arriba de su pedestal, quienes miraban desde su muy alta torre cómo extender sus negocios, no les alcanzaban los ojos para observar lo que pasaba abajo. Y el gobernador diciendo “ni los veo ni los oigo”.
Pero dejemos las venganzas y las cuentas por cobrar; hay que voltear la página y mirar hacia adelante, y sobre todo saber diferenciar entre el perdón y el olvido. Es lo que sigue.
Ivonne Ortega Pacheco sin duda alguna tiene un gran compromiso, una enorme responsabilidad a cuestas. Mal haríamos si los yucatecos nos sentamos a ver que la gobernadora electa haga todo ella sola. Ya hay quien está gozando su apuesta por el fracaso.
Ana Rosa Payán Cervera gana, porque sin duda, nos enseñó a todos en una gran muestra de congruencia y valor que antes del beneficio propio, hay que defender lo que uno cree y sobre todo, anteponer el interés colectivo por el personal. Parece increíble pero ella pasará a la historia como la mujer que más hizo por sanear al PAN, aún estando fuera.
No todo es malo para ese partido. Pocas veces se tienen oportunidades como esta: recibir lecciones, contundentes -sin derramar una gota de sangre, dar un disparo o romper un vidrio-, para sacudirse de los males. Si ese partido usa un buen colador y se deshace de la escoria que lo dañó, creo que puede volver al poder. Algún día.
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