Por Armando Escalante Morales
En un vistazo por la red internet se encuentra uno experiencias y formas de atender problemas sencillos que afectan a las sociedades. Comparto con los lectores una breve, apretada revisión que hice por decenas de sitios web sobre un tema que conocemos bien en nuestra Mérida, la de Yucatán: la proliferación de aves y sus consecuencias:
Situada a 13 kilómetros del centro de Madrid, España la pequeña ciudad de Getafe reúne a unos 160,000 habitantes que tienen los mismos problemas de cualquier urbe en crecimiento: basura, vivienda, desorganización de la vida municipal, etcétera. Sus pobladores sufren casi lo mismo que los meridanos padecemos pero se aprestan a resolverlos. El año pasado, ante la proliferación de palomas en diversas zonas de la ciudad llena de monumentos invaluables, las Concejalías de Medio Ambiente y Mantenimiento del Consistorio getafense (algo así como su ayuntamiento), se pusieron a estudiar las medidas para reducir los efectos de las aves en edificios y peatones. Miles de pesetas en mantenimiento de inmuebles ponía en apuros a las autoridades. Nunca estaban ni limpios ni presentables los edificios.
Esto me recuerda los problemas de tres edificios nuestros: la Universidad, el Palacio de Gobierno y el teatro José Peón Contreras, solo que aquí en Mérida además de palomas y golondrinas, tenemos murciélagos que todo manchan y dañan. Las redes y mallas colocadas en estos inmuebles sirven de mucho para impedirles entrar pero no siempre lo consiguen. Los taxistas protegían sus autos en la Plaza Grande y en otros parques, usando ardillas y hasta haciendo ruido con bandejas metálicas para asustar a los “kauices” y golondrinas por las tardes.
Esterilización y captura
Volvamos a Getafe, (del árabe “jata” que quiere decir “camino largo”, en alusión a que la ciudad creció extendida por la vía que unía Toledo con Madrid), ciudad saturada de aves, tiene una Concejala de Medio Ambiente, Sandra Escudero, quien encabezó la búsqueda para hallar la mejor forma de corregir el problema, sin perjudicar a las aves. Las alternativas posibles para erradicarlas eran sencillas: la captura selectiva de algunos cientos de ellas para su posterior traslado a otros lugares; alimentarlas con componentes que contienen antiovulatorios, con el fin de reducir su capacidad reproductora, e instalar palomares para su control. Además, las autoridades sugirieron a los vecinos que no se alimente a los palomas para prevenir un problema: que las aves encuentren comodidad y facilidad para la obtención de su alimento y persista el problema.
Redes
No muy cerca de ahí, en la noble villa de Portugalete, en Vizcaya España, el área de sanidad del ayuntamiento emprendió en septiembre del año pasado una campaña diferente contra la especie: consistió en acostumbrarlas a comer granos de maíz en ocho puntos distintos para luego capturarlas con redes. Se volvió un método habitual porque dañaban edificios y la gente se quejaba de la suciedad que generan.
Halcón y águilas
Otra localidad española es Zumárraga donde los vascos tienen un ayuntamiento formado por 17 concejales, pertenecientes a cinco grupos políticos diferentes. Casi como en Mérida donde hay 18, de cuatro partidos representados. Su cuerpo edilicio aprobó en 1999 ponerle fin a la proliferación de palmípedos en el municipio. Se contactó a un experto en cetrería (cría y adiestramiento de aves para cacería) y se utilizó un halcón y dos águilas, una de las cuales compró la municipalidad para alejar de una vez por todas al símbolo de la paz. Sus más de 10,000 habitantes no se opusieron a la medida, quizá radical, pero natural, encontrando el remedio sin tanta vuelta.
Otras pequeñas localidades españolas padecen a las especies aladas: en Segovia casi se cae una centenaria muralla por culpa los huecos que hacen las aves; en Pinto el ayuntamiento editó un tríptico con recomendaciones sobre los cuidados y controles y propuso palomares. En Lugo, hicieron un censo primero y encontraron que tienen unas 6,000 aves y empezaron capturando unas 500 al año mientras las demás se reproducen; en Monforte, en Navarra y en Pamplona las atrapan con redes; en Viveiro tienen proliferación de gaviotas y aplican ruidos para espantarlas como se hizo en otras partes de Galicia. En el ayuntamiento de Candelario, el acta de cabildo de febrero pasado recoge la preocupación social de la gente que se resbala y cae con el excremento de las palomas que al contacto con el agua se vuelve una pista de patinaje.
Ultrasonido
Las palomas argentinas no cantan mal las rancheras. En una escuela de Huincul, (significa loma) pequeña población de la Patagonia, se suspendieran las clases en una escuela: excremento y plumas acumulados en las azoteas y caños taponearon los desagües, causaron goteras y filtraciones e inundaron el plantel. Se usó un sistema de ultrasonido para ahuyentarlas a buscar otro nido. Luego se acostumbraron al molesto sonido y siguieron ahí. Destupiendo caños y azoteas se enfrentan a las lluvias. Por cierto, tienen un museo donde está el dinosaurio más grande del mundo hallado hasta ahora.
Palomares con calefacción
En viaje por Canadá, llegando a Québec, me fijé en unas pequeñas casitas dispuestas en postes elevados en un parque. Según la guía el gobierno hizo los palomares para que no se usen los sistemas de calefacción ni los ductos de aire caliente pues la mitad del año están bajo nieve. Los bellos edificios canadienses están parcialmente protegidos porque con sentido común, las autoridades les hicieron espacios para que no aniden en otro lugar. En esos sitios, alimentan a las aves que requieren de algunos elementales cuidados y limpieza. Sin embargo, ese no es el único problema que resolvieron: se reproducían muy rápido y con su desechos, plumas y demás consecuencias de vida, generaban otra clase de líos. Las autoridades resolvieron entonces, con sentido común, darles de comer un alimento que las esteriliza. No supe con que periodicidad les aplican “la píldora” pero seguramente será por ciclos porque tampoco se trata de que no haya palomas; de hecho las hay y por miles pero bajo control. Por cierto, los palomares tienen calefacción y eso explica bien porque se quedan dentro.
Los xkaues
Aquí en el Estado los xkaues si son una plaga; matan las especies endémicas menores, canoras y finas. Como se dijo en el reportaje son pájaros muy agresivos; se comen el alimento de las mascotas y las atacan. En restaurantes y cafés al aire libre, sin temor alguno, arrebatan todo lo que uno les quiera dar y lo que no, se lo roban. Su alimento común ya no son gusanos, grillos o arañas: pican sobrecitos de canderel, mayonesa y catsup que se dejan en las mesas, que contienen colorantes y saborizantes artificiales; consumen químicos que algo les trastornarán en su especie. Me dicen que son caníbales pues se comen incluso a los huevecillos de otras aves, se roban lo nidos, y muchas cosas más. Su crecimiento en la ciudad ya rebasó la normalidad de la naturaleza.
Hay que ocuparse de resolver el problema sin tanto lío, con sentido común. La forma me la dio un experto que conocí en el Ayuntamiento: subir a los árboles a recolectar en los nidos los huevecillos, los que sean posibles, cada determinado tiempo y listo. Seguramente los expertos en ecología, los ambientalistas, los colombicultores pero sobre todo, quienes sepan del tema, pueden aportar mejores conocimientos y ayudarnos a escoger si con halcones, águilas, ultrasonido, redes, espantapájaros o anticonceptivos, atenuamos el problema. Hay que cuidar a las aves, es cierto, pero también hay que controlarlas. Conste que no hablo de las enfermedades que causan estas especies. Ese es un tema más grave. No temamos adoptar medidas que reclama la vida moderna. Se hace en el mundo civilizado. armajose@yahoo.com
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1 comentario:
¡Que interesante texto...felicito al autor!
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