martes, septiembre 28, 2004

Los gobiernos y las formas de corrupción

El caso de los parientes


Por Armando Escalante Morales

Muy larga es la lista de personas que tienen familiares en común en el ya no tan nuevo gobierno de Yucatán, según confirman las varias notas publicadas por la prensa diaria en los últimos días. Sin embargo, no estoy seguro de si esto sea un asunto nuevo que deba escandalizarnos; tampoco me consta si en el sexenio pasado o en los anteriores la situación era igual o parecida. Tal vez ocurre que a los nuevos funcionarios los conocemos más, por que se trata de gente que cursó desde los párvulos hasta los estudios superiores en reconocidas escuelas, haciendo amigos y compañeros de varias generaciones.

El aspecto legal nos marca que en la mayoría de los casos no se comete ninguna irregularidad toda vez que el nepotismo se configura solo cuando un funcionario equis contrata a un familiar suyo, en un puesto que esté directamente bajo su mando o responsabilidad. Aclarado esto, el debate pareció apuntar hacia valores subjetivos en los que seguramente no todos estaremos de acuerdo. Aceptando las explicaciones oficiales de que no hay nada ilegal, quizá la verdadera discusión no debe ser en torno a si son parientes entre sí muchos de los funcionarios; lo que nos debe importar es si desempeñan bien su función, si son competentes, capaces, eficientes, serviciales y honrados. Podemos tener ejemplos muy buenos de personas que no son familiares de nadie en todo el gobierno y que son unos perfectos déspotas, flojos y chambistas; al mismo tiempo hay varios primos, cuñados y hermanos que se distinguen por su don de gentes, inteligencia y buen trato, a propios y extraños, amén de su honesto desempeño profesional.

Me consta que en este embrollo hay muchos casos de gente que es pariente entre sí, que nada tiene que ver con su postulación circunstancial y hasta casual en el equipo gubernamental. Entonces, el asunto de los familiares y parentescos para mi solo es grave en aquellos casos, pocos o muchos, en los que los beneficiarios sean altamente incompetentes. Y esto es porque no habiendo impedimento legal ―lo moral siempre será subjetivo, nos guste o no― para que se les contrate a los más de 30 ó 40 casos de personas que se han mencionado en el grupo gobernante, nuestro juicio debería ser en apego a la legalidad. A mi me queda claro que lo que estamos viendo en el actual gobierno no es nepotismo porque conozco el significado de la palabra. Habrá quien sostenga que el asunto cae en lo inmoral, pero esta calificación conduce a terrenos que no tienen final ni acuerdo. No me asustan los parentescos oficiales; conozco a muchos de los que se han señalado en las notas periodísticas y debo remarcar que entre los enlistados hay gente muy competente, capaz y amable que labora con gran entusiasmo y ahínco en el actual gobierno, amén de que tienen sobrados méritos para estar en el puesto. Quizá haya casos de quienes solo están cobrando sin trabajar, pero, afortunadamente, son los menos.

Lo importante
Creo que hay cosas más relevantes en las que debemos poner nuestros ojos y nuestra crítica. Por ejemplo, estaría muy mal que entre los beneficiarios de programas agrícolas hubiera neofuncionarios citricultores, porcicultores o ganaderos que se estuvieran repartiendo los créditos blandos de desarrollo rural, como si fueran desventurados campesinos, abusando de sus cargos y aprovechándose de los vínculos oficiales y partidistas que tienen...

Lo realmente censurable sería que al calor de un nuevo gobierno y de sus relaciones, hubiera funcionarios abogados que al cobijo de sus muy altos puestos desviaran casos judiciales a sus despachos; lo verdaderamente vergonzozo y poco ético sería que las actuaciones notariales se estuvieran remitiendo a dos, tres o cinco fedatarios amigos (y amigas) para luego dividir las ganancias vía honorarios. Y si además alguien estuviera traficando con licencias o permisos, con expedientes penales, civiles, y sobre todo con los asuntos laborales, gracias a las influencias que tiene, sería penoso y deshonesto...

Y tremendamente criticable sería beneficiar a las constructoras de los amigos, primos y hermanos funcionarios; apoyar a la aseguradora o afianzadora del consanguíneo y (o) del cuate del partido; darle las carteleras publicitarias al primo y a su prestanombre; comprarle carros al que apoyó la campaña; adquirir los boletos de aviones en la agencia de viajes de alguna funcionaria y hasta mandar al socio a México a gestionar los principales asuntos del Estado para, de paso, atender los propios. En fin, si algo de esto estuviera ocurriendo en algún gobierno del país ―aunque no se publique o trascienda―, sería grave, ilegal e inmoral. Lo de los parientes, evidentemente, sería pecatta minuta. armajose@yahoo.com

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