Recientemente vía la red de twitter, reafirmé que la técnica de la provocación, mediante la redacción de un mensaje o tweet que genere controversia, polémica o molestia, hace que muchos followers "se boten" o lancen contra uno, a rebatir, contestar y por supuesto, a insultar a quien ose opinar en sentido contrario a ellos.
Resulta más sintomático este método cuando los que "caen" en la provocación resultan ser no seguidores, lo cual exhibe -a veces- a quienes andan cazando los temas que les causan incomodidad y que se vienen a enterar de lo que alguien twittea mediante la técnica de búsqueda o "search" de palabras "clave", que se puede hacer mediante diversos programas de esta red.
Los tuiteros que se molestan en contestar tienen diversos perfiles que vale la pena analizar. Algunos caen en la intolerancia extrema y se delatan al dar RT (reenviar) al mensaje agregando un insulto para el autor del texto que los sacó de sus casillas.
Esta técnica de provocación puede motivar que en pocos minutos, un twittero "prenda" a otros de sus seguidores, contagiando el "coraje" que tiene contra quien piensa diferente o le causó escozor.
Las más de las veces estos twitteros que "caen" en la descalificación, no tienen la culpa de ser buscapleitos, sino por el contrario, son gente bien informada de sus temas, que solo anda buscando fijar su postura sobre tal o cual asunto.
El caso del detector molecular GT-200 que ha desatado una gran polémica en medios de prensa y en redes sociales, mantiene un gran público seguidor en twitter que sale a descalificar a cualquiera que opine a favor de este aparato, que según las fuerzas armadas, les sirve para detectar a los narcos... (por plantearlo en forma rápida) pero que los críticos aseguran que no es más que un grande y peligroso embuste.
Sin duda, el tema es polémico y de impacto, tanto que fui sujeto de toda clase de descalificaciones por subir un tweet que presumía que los narcos orquestaban una campaña mediática sobre el tema porque les perjudica el equipo. Más que suficiente para que, de inmediato, uno de esos que anda buscando pleito en las redes, inicie un RT que hizo diana en otro y en otro y en otro, de los que se oponen, y que se definen como grandes conocedores del tema. Sin duda lo son, o deben serlo. De lo que evidentemente no saben es de formas educadas de debatir.
Varios de esos twitteros de inmediato usaron insultos, se lanzaron al ataque de quien osó opinar sobre la efectividad del aparato y encasillar a los críticos como narcos. Todo era una premeditada broma que ni siquiera iba para ellos, sino para el asunto de los medios y sus locutores, que suelen "engancharse"en temas que no conocen, ni dominan, y que de inmediato abanderan sin mayor trámite.
De hecho, el tema vino a "prender" ¡cinco horas después! de haberse sembrado el mensaje, al que le faltó el HashTag de #sarcasmo lo cual -de haberse puesto- hubiera impedido que se desatase la polémica. Al menos en el público equivocado, como sucedió al fin.
(En el caso del GT-200, un aparatejo de todas las desconfianzas técnicas, no me interesaba el tema hasta que los twitteros molestos motivaron que leyera sobre él... para intentar entender porqué aquel "detector de grifos", como lo califican algunos, los incomodaba tanto. No pude encontrar mucha información para aclarar mis dudas, pero llegué a la conclusión que a todos les molestaba, sin duda, que alguien fuera a la cárcel porque el equipito encendiera sus foquitos y los señaló "culpables").
Pese a sus insultos a priori, los jóvenes twitteros me contagiaron su coraje y, al revisar sus perfiles uno por uno, entendí que todos pertenecen a esa irreverente especie que hoy puebla el mundo entero, que critica a los adultos, a las instituciones y a todo lo que se mueva, sin dar oportunidad de escuchar argumentos, como todos los que fuimos de su edad. Mis respetos, porque ellos -a diferencia de otras generaciones- tienen el twitter, el face, los blogs, y muchas otras herramientas, para mandar al diablo a las instituciones...sin ni siquiera despeinarse.
Como era de esperarse, de inmediato "se engancharon" con el tema, calificando a su interlocutor como un imbécil y otros adjetivos menos graves como pendejo, pero a la vez muy justos (...), porque los había incomodado en lo que ellos tienen como creencia. Muy válida defensa y por eso me abstuve de entrar en explicaciones, porque no hubieran prosperado mis intenciones de aclararles que el tema del GT-200 no era más que un asunto que aproveché para emitir una opinión ligera -como los insultos que ellos me enderezaron- solo que con fines mediáticos netamente.
Mientras ellos se daban gusto adicionando nuevos epítetos, pensaba para mis adentros que felicito a estos twitteros irreverentes, protestantes confesos, capaces de aniquilar con la fuerza de un tweet, a quien explore sus temas, sin tener razón, porque igualito hago yo con mis propios temas. Por cierto, no faltó el despistado que sugiriera a otro que me toque temas políticos para propiciar que le conteste... ¡vaya que me sentí halagado!.
Los 8 ó 10 mensajitos que se reenviaron -dándose gusto- entre ellos, destruyendo mi perfil, mi condición de zurdo o reprobando que diga mi signo zodiacal (aries), me causaron grata impresión porque, sin duda, no todo está perdido y todavía tenemos jóvenes capaces de revirar ante lo trivial, ofenderse y molestarse, contra quien o quienes aborden en forma ligera temas que a ellos les preocupan. Por supuesto que es una trivialidad poner en un perfil eso...faltaba más! ¿Acaso la mayoría de ellos dan sus nombres o perfiles verdaderos? ¡Por favor, NO SEAN SERIOS!
Los chavos que condenan el GT-200 tienen, sin duda, un largo camino por recorrer, en especial, a la hora de expresarse para defender sus ideas -que ni se imaginan que son las mismas que las mías-, pero sobre todo, a la hora de aprender a valorar ese delicado concepto que se llama tolerancia, el mismo que hay que esgrimir a la hora de leer sus furiosos pero divertidos tweets, que me hicieron la noche, pese a ser un simple Zurdo del signo de Aries.

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