martes, agosto 16, 2005

Preguntas ¿sin respuesta?



¿DE QUE ESTÁ HECHA LA VARITA MAGICA QUE TRAE EL NUEVO AEROPUERTO BAJO EL BRAZO QUE SACARÁ DE POBRES A LOS POBRES DE MERIDA?
-Por Armando Escalante Morales

Por lo que se ha visto en las últimas dos semanas, el proyecto de un nuevo puerto aéreo tiene como principal acompañante la desconfianza derivada por la presencia de tráfico de influencias, oportunismo y especulación de particulares vinculados con el gobierno del Estado para hacerse de propiedades en los alrededores de lo que podría ser, si el Congreso lo aprueba, “el aeropuerto internacional de la ciudad de Hunucmá”.

Parece que el eje rector del megaproyecto ahora intitulado "Metro Sur", al que poco a poco le van saliendo adeptos entre las cámaras empresariales y otros miembros del sector privado -una vez que les avisaron que sus negocios serán considerados entre la lista de proveedores de la obra y, por tanto el billete les llegará a sus bolsillos-, no es precisamente el desarrollo económico. Ese es un buen cuento de Blanca Nieves, que si nos descuidamos, terminará cuando se la coman viva los enanos... o bien cuando caperucita se coma al lobo feroz...es decir, son las mismas historias de todos conocidas pero contadas al revés.

Lamentablemente son pocas las personas a las que les costará trabajo creer que estas vergüenzas del pasado –achacables a los gobiernos priístas- se repiten ahora en un gobierno formado y lidereado por gente que se desgarró las vestiduras para decirnos que no haría lo mismo que los que se fueron y que, además, son del PAN. Sin embargo, lo que cuesta trabajo creer son todas las mentiras, embustes y falacias que se le han colgado al viejo aeropuerto, que de la noche a la mañana se ha convertido en una especie de enemigo público número uno, al que hay que liquidar por ser “el causante de todos los males de la ciudad”.

La gran cantidad de cosas que le asocian al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de Mérida “Manuel Crescencio Rejón” –el padre del juicio de amparo quien ha de querer volver a morirse porque su nombre esté impuesto en una obra "destructora" del sur de la ciudad-, son de causar risa, sobre todo aquellas que le imputan que cuando despega un avión “las casas del rumbo tiemblan...” y que sus moradores “no pueden dormir” en esos seis segundos que dura el paso de una nave sobre sus cabezas, a la hora de “su siesta”. Recordemos que a partir de las 11 de la noche, prácticamente ya no llegan más aviones a Mérida y los que lo hacen, pasan volando sobre el monte deshabitado y no despegan sino hasta el día siguiente, siendo el primero a las 6:50 de la mañana. En todo caso, quienes pretenden demoler con estas críticas al actual aeropuerto, no pierdan de vista que todos lo que le vean de malo, lo tendrán para ellos los vecinos de Hunucmá. ¡Cuidado!. No abusen de la mentira.

Pero no hablemos del nuevo que de por sí ya tiene suficientes sospechas encima, sino del viejo. Y en el hipotético caso de que algún colaborador del gobernador quiera responder estas preguntas, de preferencia alguno que esté contagiado o enamorado con este proyecto, tenemos las siguientes dudas:

¿Cuántas familias hay detrás del aeropuerto que están en condición de pobreza? ¿No tienen ingresos? ¿Dónde trabajan? ¿Cómo se sostienen? ¿Qué dice el estudio socioeconómico que seguramente hay de la zona?

¿Qué estadística, censo o encuesta se ha levantado en las colonias del rumbo que se relacione con el dúo pobreza-aeropuerto? O bien, ¿qué estudio de cualquier índole demuestra que los pobres del sur lo son por estar ahí el aeropuerto? De ser cierto esto, podrían decirnos ¿quién, cómo, cuándo y durante cuánto tiempo hizo tal investigación?

¿La Universidad de Yucatán, o algún otro centro de investigaciones sociales tienen en su acervo algún documento que confirme el deterioro de este sector por relacionarse con el aeropuerto?

¿En que bases se sustenta la idea de que al no haber un aeropuerto de por medio, la gente que vive en la zona verá mejorar sus ingresos de inmediato o paulatinamente? ¿Cuál es la relación directa o indirecta que hay entre la presencia de ese obstáculo –el aeropuerto- y la condición económica de los vecinos del rumbo? ¿En dónde se fundamenta ese juicio?

¿Dónde está el documento, estudio o prueba alguna que confirme y demuestre que por estar enclavado ahí el aeropuerto las familias del rumbo están pobreza o no han podido desarrollarse? De ser así, repreguntamos: ¿cuántas familias, qué ingresos tienen y que oportunidades han tenido desde siempre para progresar económicamente y cómo se vincula esto a la barda y reja divisoria del puerto aéreo?

¿Dónde están las cifras que demuestren el número de familias en pobreza que están en esa condición por culpa del aeropuerto? ¿Cuántos pobres hay en otras partes de la ciudad y cómo se comparan los demás con los que viven detrás de la terminal aérea? ¿Estos pobres son más pobres que los demás pobres de la ciudad por ejemplo, los que viven en las comisarías meridanas que no tienen un aeropuerto de por medio?

¿De qué manera los presuntos pobres del sur profundo -que tanto angustia a Patrón Laviada- se van a beneficiar con la presencia de una plaza comercial, dos avenidas y miles de casas que contempla el proyecto para ocupar el terreno del aeropuerto? Y a partir de cuánto tiempo –días, meses o años- de que se realice este aeropuerto, la vida de los habitantes de la zona mejorará? ¿En qué se apoya ese criterio de felicidad y bonanza?

Finalmente, si no pueden contestar cuando menos que nos digan una cosa más sencilla, ¿quién o quiénes tuvieron la “brillante idea” de que el aeropuerto es el causante del subdesarrollo de los vecinos de la calle 60 sur y de qué forma arribaron a tan tremenda conclusión?

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