INDICADOR POLITICO
Por Carlos Ramírez
Para Marco Antonio Campos,
también ficcionista político
Pues resultó, al final de cuentas, que sí hubo golpe de Estado en el 2006. Sólo que no fue realizado por el presidente Fox. Entre los escombros del gobierno del DF, un grupo de investigadores logró rescatar, el 2 de diciembre, un expediente con correos electrónicos muy interesantes. Ese equipo había llegado a limpiar las oficinas principales para que René Bejarano pudiera tomar posesión de la Jefatura de Gobierno el 5 de diciembre del 2006.
Las carpetas del expediente estaban en una pequeña cámara secreta justo debajo del podium donde López Obrador dictaba todos los días sus conferencias de prensa. Los correos electrónicos iban dirigidos a López Obrador y provenían del siguiente correo: javierquijano@golpedeestado.net.mx. Como además estaban cargados de ampulosos elogios a la personalidad del entonces jefe de Gobierno, uno de los investigadores le pidió a un periodista que los pusiera en orden y el periodista los hizo llegar a Indicador Político. Con base en esos correos se pudo reconstruir lo que ocurrió en México a partir del jueves de Semana Santa del 2005 hasta finales de diciembre del 2006.
En un movimiento no tan sorpresivo, la Sección Instructora pasó el dictamen del desafuero al pleno. Pero un legislador del PRI -que buscaba una candidatura por el PRD- filtró la información. Y el día de la votación seguidores de López Obrador rodearon el Palacio Legislativo e impidieron la sesión de votación. Los dirigentes de partidos y bancadas salieron a dialogar pero fueron severamente lastimados y enviados inconscientes al hospital.
Con movimientos calculados, la diputada Dolores Padierna finalmente se hizo del control de la Cámara en lugar del diputado Manlio Fabio Beltrones, dio por terminada la sesión de votación, declaró que el voto había sido no y disolvió la Cámara de Diputados. Una guardia de perredistas cerró indefinidamente el Palacio Legislativo. Ante esa situación, el presidente de la Corte, Mariano Azuela, declaró que no había respeto al Poder Judicial y también renunció en compañía de sus magistrados.
Las bandas perredistas ocuparon el Palacio Nacional y rodearon la casa presidencial de Los Pinos para impedir la salida del presidente Fox. Había la posibilidad de usar helicópteros, pero el Estado Mayor recibió datos de posibles misiles vendidos por narcos. La orden presidencial de que el Ejército pusiera orden en el país no fue obedecida. Y no por indisciplina sino porque los altos mandos del Ejército se negaron a hacerlo para no ser juzgados después como represores de guerra sucia. Y los policías tampoco reprimieron con el argumento de que "el Peje es nuestro rayito de esperanza".
El país entró en un impasse. Para responder al pueblo, López Obrador se quedó de jefe de Gobierno. Ante un IFE sin autoridad, el tabasqueño resultó candidato presidencial pero no renunció al cargo capitalino. Ya se podía todo. Como jefe de Gobierno siguió haciendo campaña. Los demás partidos no pudieron lanzar candidatos porque los perredistas reventaron sus reuniones en todo el país. Eso sí, López Obrador enarboló el discurso de la democracia y la transición a un sistema político ideal.
El día de las elecciones hubo una fiesta popular... perredista, obviamente. López Obrador recibió las encuestas de salida a las once de la mañana del día de las elecciones y ordenó que las difundieran las televisoras. Televisa y TV Azteca también estaban tomadas por perredistas. A las doce del día se decretó el cierre de casillas porque era inútil seguir recibiendo votos a favor de López Obrador. Por decreto especial, la Asamblea Legislativa había decidido la liberación de René Bejarano y lo habían nombrado consejero presidente del IFE.
Al día siguiente de las elecciones Fox quiso renunciar, pero no había quien le recibiera la carta en el Congreso. Desde principios del 2006 había condiciones para declarar desaparecidos los poderes en la República y para designar presidente sustituto, pero el Senado estaba disuelto. La sede de Xicoténcatl se había convertido en casino a cargo de Gustavo Ponce, también liberado por otro decreto especial de Lorena Villavicencio. El abogado Javier Quijano fue nombrado presidente de la Suprema Corte pero nadie lo tomaba en serio.
Para evitar suspicacias, López Obrador había permitido la salida de los Fox de Los Pinos y su traslado al rancho de San Cristóbal, sólo que ahora rodeado de alambre de púas y guardias perredistas. A finales de julio del 2005, López Obrador se trasladó a Los Pinos porque no había razón para esperar si el pueblo había hablado con sabiduría.
El día de la toma de posesión, en diciembre del 2006, fue declarado "nuevo día de guardar". López Obrador comenzó su discurso en el Zócalo del DF -porque no había Poder Legislativo- dirigiéndose cariñosamente a Nico, René y Gus. Luego, ante la concentración popular, comenzó a gobernar y a legislar: "¡¿Quieren que gobierne sólo seis años?!" La respuesta fue ensordecedora: "¡noooooooooo!" Por tanto, dijo el nuevo presidente, México entraba al régimen ideal: no se decretaba la reelección, sino que se imponía, por reforma constitucional de facto, la prohibición al presidente López Obrador de renunciar al cargo o de retirarse por edad. Hasta que la muerte lo separara del poder.
Desde un balcón de la calle de Pino Suárez, una figura pequeña brincaba de gusto. Era el nuevo presidente de la Corte, el abogado Javier Quijano, el que había fundamentado jurídicamente que Fox iba a convertir el desafuero de López Obrador en un golpe de Estado. A él le había tocado darle legalidad jurídica al esquema de no reelección sino simplemente la no terminación del periodo de gobierno del tabasqueño. Y todos fueron muy felices.
(Tomado de La Crisis)
1 comentario:
PURAS PENDEJADAS
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